lunes, 6 de diciembre de 2010

CARAPINTADISMO AUTENTICO: SOLDADOS Y MILITARES

Soldados!…debemos darle continuidad al combate!

El enemigo se fortalece, y nada mejor que contrarrestarlo comprometiéndonos a demostrarles que el Carapintadismo Auténtico sigue existiendo, hoy desde otras trincheras, pero siempre con el mismo espíritu y sentimiento.

Una vez más nos encontramos en un nuevo aniversario de la gesta del 3 de Diciembre de 1.990.

Seguramente muchos le darán un significado especial por el hecho de cumplirse dos décadas de aquel acontecimiento; en el plano personal, cada aniversario tuvo y tiene el mismo sentimiento que el día del último pronunciamiento.

Todos sabemos que a lo largo de la historia se han dado sucesos, incluso desde el mismo inicio de la lucha independentista, en donde uno puede observar y diferenciar con claridad bien marcada lo que representa ser un Soldado ó ser solo un Militar.


Siempre me ha gustado, es más, he disfrutado y lo sigo haciendo, al marcar tal disimilitud… esa diferencia que deja en claro el accionar, los códigos y las formas que pertenecen a unos y otros, siempre haciendo referencia a la comparación (si cabe el término) entre ambos.

Mi visión, aunque posiblemente desacertada por mi condición de civil, hace que vea a un Militar más abocado a su propia carrera, al desempeño y crecimiento que pueda lograr en ella y dentro de la institución a la que pertenece.


En cambio, siento que un Soldado va mucho más allá de eso.

Un Soldado lo entregará todo por su Religión, por su Patria, por su Institución.

Sus formas pueden gustar ó no, pero nadie puede discutir que dejarán de lado su propia persona, familia e intereses personales, para ponerse a luchar por el conjunto.

Su lucha (repito) va más allá de todo, sin medir las consecuencias ni los condicionamientos de la misma.

Nuestra propia historia nos ha demostrado el accionar de muchos verdaderos Soldados, sin siquiera haber pasado por una institución militar.

Volviendo al último pronunciamiento militar, y tal cual lo he expresado en otras oportunidades, fue sin dudas el último acontecimiento nacional en donde uno puede advertir esa diferencia.


El desencuentro entre Militares y Soldados que ocurriera hace apenas dos décadas, los códigos y sus acciones, dejaron en claro el significado específico de cada término.

Supongo no quedarán dudas respecto de mi reivindicación sobre el 3 de diciembre de 1.990… y si de algo me sirvió ese día tan glorioso (entre otras cosas), fue justamente eso,-repito- confirmar una vez más la diferencia entre el Militar y el Soldado… necesito hacer tal discriminación y marcarla!!,…por quienes lucharon y lo siguen haciendo, por quienes entregaron su vida en esa última gesta y por quienes fueron quedando en el camino…

Soldados!,…debemos darle continuidad al combate!


El enemigo se fortalece, y nada mejor que contrarrestarlo comprometiéndonos a demostrarles que el Carapintadismo Auténtico sigue existiendo, hoy desde otras trincheras, pero siempre con el mismo espíritu y sentimiento… el sentimiento propio del soldado auténtico dispuesto a todo!!!

¡Honor y Gloria a los valientes soldados partícipes del 3 de diciembre!

sábado, 20 de noviembre de 2010

UNA CALLE LLAMADA “AVÁ - ÑARÓ”






UNA PROPUESTA DE SOLDADOS1982 PARA RECORDAR A LOS HÉROES DE MALVINAS DE LA CIUDAD DE MONTE CASEROS

Desde el fallecimiento del ex-presidente Néstor Carlos Kirchner, la sociedad argentina ve con sorpresa como algunos sectores del oficialismo han salido a homenajear al ex-mandatario.

Como suele ocurrir en los casos en que hay apresuramientos por “quedar bien”, no siempre suelen ser acertados los cambios de nombres en las calles y paseos de nuestro país.

Un singular caso ocurrió en la ciudad de Caleta Olivia.

Evidentemente sin medir las consecuencias que esto podía ocasionar, sus ediles no dudaron en despojar a la avenida costanera del merecido homenaje a los héroes del Crucero ARA General Manuel Belgrano para imponer el nombre de “Néstor Kirchner” a uno de sus principales arterias.

Pese a las airadas quejas a nivel nacional, los concejales solamente “cedieron” tres cuadras para seguir recordando a los valientes marinos del Belgrano puesto que su escala de valores les dice que la obra del ex-presidente Néstor Kirchner está muy por encima del sacrificio, el heroísmo y el martirio de los tripulantes del Crucero ARA General Manuel Belgrano.

Evidentemente, esto nos está marcando otro tipo de reglas de juego puesto que ya no es necesario aguardar un respetuoso período de tiempo para que tal o cual calle lleve el nombre de un referente social fallecido.

Entonces y utilizando el mismo criterio debemos comenzar a peticionar por la “malvinización” de todas las calles, plazas, pueblos y predios en todas y en cada una de las ciudades del país.

Y eso es factible porque a diferencia del nombre de cualquier dirigente político, la causa Malvinas nos representa a todos los argentinos por igual.

Una de las cosas que me ha llamado la atención es que ninguna de las principales arterias de la ciudad correntina de Monte Caseros lleve el nombre de “Avá-Ñaró (Indios Bravos)” en homenaje a los valientes soldados del RI4 que combatieron como leones en Monte Longdon.

Creo que el homenaje sería oportuno, por todo lo que significa Malvinas para todos los argentinos y en especial para Monte Caseros puesto que el RI4 tiene su sede en esa ciudad y muchos hijos de nuestra tierra han dado su vida en Malvinas.

Además por el alto grado de participación social e integración cultural que tiene el Centro de Veteranos de Guerra “Avá-Ñaró” y la Asociación Tiro Federal dentro de la sociedad montecasereña.

En la víspera del día de la soberanía nacional, la propuesta está hecha y espero que muy pronto una de las calles de la ciudad de Monte Caseros en nuestra provincia de Corrientes lleve el nombre de los indios bravos que defendieron a la soberanía nacional en Monte Longdon y que siguen trabajando por el bienestar de la comunidad de Monte Caseros.


Jorge Adrián Rudi
Ex-soldado clase 1963
Editor de Soldados1982

sábado, 13 de noviembre de 2010

AYOHUMA

Después de la derrota de Vilcapugio, Belgrano debió reorganizar su ejército.

Heroínas de la Independencia Argentina olvidadas tanto por nuestra dirigencia política formada en base a doctrinas extranjeras, como por las elites intelectuales, aficionadas a libros de autores marxistas y liberales.

En un país en que se rinde honores solamente a quienes estuvieron al servicio de intereses extranjeros, nosotros recordamos a estas tres mujeres que en la Batalla de Charawayto de Ayoma (Ayohuma).

el 14 de Noviembre de 1813, auxiliaron a los soldados heridos del Ejército del Norte


El 5 de octubre se hallaba en Macha, a tres leguas de los ingenios de Ayohuma; y allí tomó todas las medidas necesarias para reorganizar su ejército y afrontar nuevamente la suerte de las armas.

A principios de noviembre, Belgrano, situado en Ayohuma, contaba de nuevo con 3.000 hombres y 8 piezas de artillería, en regular estado de organización.

Había tenido que remontar sus efectivos con reclutas del país, por lo cual debía combatir a todo trance, pues se hallaba persuadido de que una retirada, en su situación, lo exponía a los riesgos de una deserción considerable y, en consecuencia, a la desbandada total de sus tropas.

El ejército realista, en cambio, se movía desde Ancacato, con 3.500 hombres estimulados por la victoria y 18 piezas de artillería.

Poco antes de la batalla, Belgrano reunió a los jefes de su ejército en junta de guerra.

En ella se opuso a todo proyecto de retirada y a otros planes poco prudentes y tomó sobre sí la responsabilidad de la acción.

Pero al ponerla en práctica, no mostró el arresto de otras veces.

No tenía confianza en la moral de las tropas; ni ya era el hombre de Tucumán que, al advertir una falsa maniobra del enemigo, se precipitó sobre él, sable en mano.

Guareció su ejército detrás de un barranco, frente a la pampa de Ayohuma, en que pensaba debía desarrollarse la acción, con la esperanza de envolver mediante su fuerte caballería el flanco izquierdo del ejército enemigo.

“El plan de Belgrano – dice Mitre- era esperar el ataque en sus posiciones:

dejar que el enemigo se comprometiese en la llanura, hasta que estrechado a su izquierda por el barranco que quedaba a la derecha de los patriotas, se viera en la necesidad de ganar terreno en dirección opuesta, y entonces lanzar sobre su izquierda los lanceros de Zelaya, envolviéndola y tomando a su espalda, al mismo tiempo que la infantería cargase a la bayoneta sobre el resto de la línea”. Para que dieran resultado estas disposiciones, era preciso que el ataque del enemigo se pronunciase de frente, como lo esperaba el general.

Prestábase a críticas la colocación de la caballería, que hubiera tenido que concretarse a la izquierda, por tener un terreno propicio para sus operaciones, y no ser necesaria su presencia a la derecha, que estaba asegurada”(1)Una hábil maniobra de Pezuela, que se corrió sobre la izquierda, apareciendo por sorpresa sobre el ala derecha de Belgrano, obligó a Belgrano a modificar bruscamente su formación, cambiando de frente.

Pero al no introducir variantes en su plan de lucha, éste se inutilizó.

Fueron desechas las dos alas patriotas y quedaron sin apoyo las columnas del centro.

Bajo un intenso fuego de la artillería realista se produjo la dispersión de las fuerzas patriotas, perdiéndose fatalmente la batalla. La resistencia fue heroica y el triunfo resultó caro en vidas para el vencedor.

Según el parte de Pezuela, los soldados de Belgrano resistieron “como si hubieran criado raíces en el lugar que ocupaban”. (2)

Las pérdidas fueron enormes para el ejército patriota.

Los comandantes Cano y Superí, de Cazadores y de Pardos y Morenos respectivamente, quedaron muertos en el campo de batalla.

Belgrano debió dejar en poder del enemigo cerca de l.000 hombres entre muertos, heridos y prisioneros.

Al iniciar el movimiento de repliegue con aproximadamente l.000 hombres, Belgrano le encargó a Zelaya la dura tarea de protegerlo con 80 dragones. Al día siguiente de la batalla, Belgrano se hallaba en la quebrada de Tinguipaya, donde terminó la reorganización de sus tropas.

Según el testimonio del general Paz, que acompañaba a Belgrano, la disciplina más severa se observó en todas las marchas.

En esas críticas circunstancias Belgrano ordenó rezar el Rosario, a pesar de la cercanía del enemigo. La religión presente en los momentos de triunfo, les daba fortaleza a Belgrano y a su ejército en la derrota.

Lamentablemente esta derrota tuvo graves consecuencias militares y políticas; se perdieron las provincias altoperuanas en manos de los realistas y la Revolución quedó nuevamente seriamente amenazada desde el norte, por donde los realistas podían avanzar sin obstáculo.

Referencias:

1-Bartolomé Mitre, Historia de Belgrano y de la Independencia Argentina.
Buenos Aires, 1887, 4ª. Edición, II, pp. 247-248.

Citado por Mario Belgrano, Historia de Belgrano. 2da. edición. Buenos Aires, Instituto Nacional Belgraniano, 1996,pp.262-263.

2- Véase: Instituto Nacional Belgraniano, General Belgrano. Apuntes biográficos.2da. edición. Buenos Aires, 1995 y Luis Roque Gondra, Vilcapugio y Ayohuma.

En: Instituto Nacional Belgraniano, Manuel Belgrano.

Los ideales de la Patria. Buenos Aires, 1995, pp. 74-76.

martes, 9 de noviembre de 2010

ALMIRANTE EMILIO EDUARDO MASSERA

GRACIAS SOLDADOS ARGENTINOS JUNTA MILITAR ARGENTINA QUE COMANDO A LAS FFAA Y DERROTO A LA GUERRILLA SUBVERSIVA SALVANDO A LA REPUBLICA DE LA ESCLAVITUD COMUNISTA 1976-1983

VENCIO A LA GUERRILLA COMUNISTA CON LAS FFAA Y FFSS ARGENTINAS.

NO SE LO PERDONAN GRACIAS ALMIRANTE SU PUEBLO AGRADECIDO Y ESTO PARA LA HISTORIA

ALEGATO DEL ALMIRANTE EMILIO MASSERA EN EL JUICIO A LAS JUNTAS EN OCTUBRE DE 1985

No he venido a defenderme. Nadie tiene que defenderse por haber ganado una guerra justa.

Y la guerra contra el terrorismo fue una guerra justa.

Sin embargo yo estoy aquí procesado porque ganamos esa guerra justa.

Si la hubiéramos perdido no estaríamos acá --ni ustedes ni nosotros--, porque hace tiempo que los altos jueces de esta Cámara habrían sido substituidos por turbulentos tribunales del pueblo y una Argentina feroz e irreconocible hubiera substituido a la vieja Patria.

Pero aquí estamos.

Porque ganamos la guerra de las armas y perdimos la guerra psicológica.

Quizás por deformación profesional estábamos absortos en la lucha armada; y estábamos convencidos de que defendíamos a la Nación y estábamos convencidos y sentíamos que nuestros compatriotas no sólo nos apoyaban.

Más aún, nos incitaban a vencer porque iba a ser un triunfo de todos.

Ese ensimismamiento nos impidió ver con claridad los excepcionales recursos propagandísticos del enemigo y mientras combatíamos un eficacísimo sistema de persuasión comenzó a arrojar las sombras más siniestras sobre nuestra realidad hasta transformarla, al punto de convertir en agresores a los agredidos, en victimarios a las víctimas, en verdugos a los inocentes.

Y esa guerra psicológica no ha cesado.

Lleva más de diez años golpeando la sensibilidad de la gente, ayudada por un extraordinario apoyo de la prensa.

Era --y esimposible contestar esos ataques porque, en primer lugar, es muy difícil encontrar los medios dispuestos a jugarse por la verdad cuando la correntada social avanza en sentido contrario; y en segundo lugar, porque no se han tergiversado solamente las palabras se ha tergiversado la convención social que le da a cada palabra un significado aceptable para todos.

Así parecería que la democracia era el terrorismo y los que combatíamos al terrorismo éramos los auténticos terroristas.

Así hemos perdido el sentido de la palabra libertad que es un bien en sí mismo, independiente de que alguien intente arrebatárnoslo, y las usinas destinadas a la perversión de las ideas la han suplantado por la palabra liberación, que no supone un bien intrínseco, sino un bien coyuntural sujeto que alguien nos esté oprimiendo.

Se da entonces por sentado que siempre estamos oprimidos a menos que, claro, estén los liberadores manejando el poder.

Cuando el enemigo se dio cuenta de que empezaba a perder la guerra de las armas montó un espectacular movimiento de amparo, inobjetable, del sagrado tema de los derechos humanos.

Yo tenía muy buenas razones informativas para saber que se trataba de una guerra psicológica totalmente desprovista de buenos sentimientos, pero si algo me hubiera faltado para convencerme, aparece una satánica discriminación en los derechos humanos.

Nunca, ninguna de las entidades beneméritas ni de las personas notables que alzan su voz por los derechos humanos, ninguna dijo nunca nada sobre las víctimas del terrorismo.

¿Qué pasa con los policías, los militares, los civiles que fueron víctimas -muchas veces indiscriminadas- de la violencia subversiva ?.

¿Tienen menos derechos o son menos humanos ?.

Esta sencilla observación que no hace falta demostrar porque ahí están los hechos, nunca fue objeto de la atención o al menos de la curiosidad de nadie y a esta altura es una especie de valor aceptado por la sociedad que la violación de los derechos humanos estuvo únicamente a cargo de los represores y que las víctimas de esas violaciones son únicamente terroristas de la guerrilla subversiva.

El asombroso silencio que hay en torno de esta monstruosa falsificación es suficientemente indicativo del grado de parcialidad que ostentan desde los dirigentes políticos hasta aquellos que deberían ser -por su investidura- profesionales de la imparcialidad, pasando por los jefes de los grupos de presión, siempre preparados para poner en la calle diez mil o veinte mil irracionales ululantes capaces de convencer a los poderes públicos de que ellos son la historia y ellas ya han dado su veredicto. No le reprocho al fiscal el estilo con que ha desarrollado la acusación porque después de todo, el estilo es el hombre.

Le reprocho sí, sus desagradables ironías sobre nuestros héroes, como en el caso del teniente Mayol.

Alguien me dijo que era intolerable que se jugara al sarcasmo con nuestros muertos.

Pero, ¿quiénes son nuestros muertos ?;

¿de quién son los muertos ?.

Terminado el fragor de la guerra, todos los muertos son de todos, y nadie tiene derecho a hablar de ellos, sin el respeto que a cualquier hombre moral y civilizado debe inspirarle la dignidad intrínseca de la muerte, aunque más no sea, porque cada muerto es un testimonio tangible de la eternidad.

Pero si no ha habido serenidad para hablar de nuestros muertos,

¿quién sería tan candoroso de esperar un proceso objetivo para los que están vivos?:

¿quién sería tan candoroso de esperar un proceso objetivo en medio de esta presión social?;

¿quién sería tan candoroso de pensar que se está buscando la verdad, cuando mis acusadores son aquellos a quienes vencimos en la guerra de las armas?.

Aquí estamos protagonizando todos algo que es casi una travesura histórica: los vencedores son acusados por los vencidos.

Y yo me pregunto:

¿En qué bando estaban mis juzgadores?

¿Quiénes son o qué fueron los que tienen hoy mi vida en sus manos?;

¿eran terroristas?;

¿estaban deseando que ganaran los represores?;

¿eran indiferentes y les daba lo mismo la victoria de unos que la de otros?.

Lo único que yo sé es que aquí hubo una guerra entre las fuerzas legales, en donde si hubo excesos fueron desbordes excepcionales, y el terrorismo subversivo en donde el exceso era la norma.

Esto que acabo de decir es el punto central y tanto que la acusación no ha hecho otra cosa que tratar de demostrar que los excesos eran norma en las fuerzas legales.

Naturalmente no es cierto.

Cualquiera puede imaginar que nadie transforma a los oficiales y suboficiales del Ejército, la Fuerza Aérea y la Armada en una banda de sorprendentes asesinos que de la noche a la mañana pierden todo reflejo ético.

Pero lo que no hace falta demostrar es que en una organización terrorista, el exceso sí es la norma, simplemente porque el exceso es su razón de ser.

Claro que de eso no se habla, parece un simple detalle.

Pero ellos, los que ejercieron el exceso como norma, son mis acusadores, son mi simple detalle.

En la obsesión del enemigo por debilitar a las Fuerzas Armadas no ha ahorrado hasta el uso de la infamia menor, tratando de mostrar supuestos agravios y recriminaciones recíprocas entre los que ejercimos el comando de las fuerzas armadas en aquel momento.

Los distintos puntos de vista políticos que existieron, se mantuvieron siempre dentro del plano de las ideas y es simplemente ridículo pensar que eso tenía consecuencias en las relaciones institucionales como las personales.

A pesar de esas diferencias, nunca se perdió el respeto entre nosotros.

No obstante comprendo que a los vencidos les interese difundir esa fábula, con la esperanza de que las fuerzas armadas de hoy se miren entre sí con suspicacia.

Dividir para reinar.

Pero los que están delatando es, en definitiva, miedo, mucho miedo.

Porque el enemigo sabe que las fuerzas armadas de hoy son capaces de derrotarlo como las fuerzas armadas de ayer.

No he venido a defenderme.

He venido como siempre a responsabilizarme de todo lo actuado por los hombres de la Armada mientras tuve el incomparable honor de ser su comandante en jefe.

También me responsabilizo por los hombres de las fuerzas de seguridad y policiales que durante mi comando actuaron subordinadas a la Armada en la guerra contra la subversión.

Quiero decir, además, que me responsabilizo por los errores que pudieran haber cometido.

Pero, si el Tribunal necesita para eximir de responsabilidad a mis subordinados, a todos mis subordinados, que yo deba aceptar además que todas sus actuaciones fueron cumpliendo órdenes precisas que yo debiera haber impartido personalmente y en forma omnipresente lo acepto.

Yo y sólo yo tengo derecho al banquillo de los acusados.

Sentar a otros aquí sería como sentar a la Argentina en el banquillo de los acusados, porque en verdad les digo, que la Argentina libró y ganó su guerra contra la disolución nacional.

Pido a Dios que el Tribunal no cometa la equivocación de poner al país en estado de proceso, porque esa equivocación equivaldría a haber perdido también la guerra de las armas.

Si necesitan acabar con nosotros, háganlo, pero no le arrebaten a la Argentina su única victoria de este siglo.

Mi serenidad de hoy, proviene de tres hechos fundamentales.

En primer lugar, me siento responsable pero no me siento culpable, sencillamente porque no soy culpable.

En segundo lugar, porque no hay odios en mi corazón. Hace tiempo que he perdonado a mis enemigos de ayer, a mis flamantes enemigos que no han podido substraerse a la compulsión que estamos viviendo.

Y en tercer lugar, porque estoy en una posición privilegiada.

Mis jueces disponen de la crónica, pero yo dispongo de la historia y es allí donde se escuchará el veredicto final.

Casi diría que afortunadamente carezco de futuro. Mi futuro es una celda.

Lo fue desde que empezó este fantástico juicio y allí transcurrirá mi vida biológica, ya que la otra, la vida creadora, la vida de la inteligencia, la vida del alma, se la entregué voluntariamente a esta veleidosa y amada Nación.

Sólo de una cosa estoy seguro.

De que cuando la crónica se vaya desvaneciendo, porque la historia se vaya haciendo más nítida, mis hijos y mis nietos pronunciarán con orgullo el apellido que les he dejado. -

domingo, 1 de agosto de 2010

PRISIONERO DE GUERRA

Por la vía diplomática o por otros medios, mientras viva un Argentino bien parido...VOLVEREMOS !

Caballero ingles

En honor a la verdad mi condición de prisionero de guerra fue muy corta y particular.

Conservé todas mis armas hasta embarcar en el Camberra y allí tuve la oportunidad de conocer a un Sargento Primero de Inteligencia enemigo que dada su corrección y cultura era la imagen del Caballero ingles de viejas películas.

Por mis conocimientos del idioma del adversario dirigí, bajo las directivas que él me daba, el embarque de nuestra unidad y de otras subunidades y fracciones, al Camberra.

Este suboficial inglés me proporcionó datos sobre el personal del Regimiento que había sido hecho prisionero em el Harriet dandome nombres de muertos y heridos.

Recuerdo que él elogió el comportamiento de los oficiales subalternos diciéndome que si aprovechabamos las experiencias recogidas era mucho lo que nuestro ejército aprenderia para el futuro.

Según él, el único enemigo eran los rusos y prestó mucha atención cuando, a duras penas por el idioma, le expliqué que para nosotros eran tan enemigo el liberalismo (materializado en Inglaterra y los Estados Unidos ) como el marxismo.

Le dije que volveríamos y él me contesto que no lo creía puesto que el pueblo argentino nos daría vuelta la cara después de la derrota.

Posteriormente nos saludamos marcialmente y yo me embarqué en el último lanchón.

Lavado de cerebro

Ya en el Camberra, una noche y no recuerdo por qué motivo fue, que entablé conversación con un subteniente, un "Corporal" y un soldado inglés, creo que de la Guardia Galesa.

Lo interesante es la diferencia cultural que encontré entre éste y el anterior.

Parecían niños expuestos a un efectivo lavado de cerebro ya que sostenía, profundamente convendido, cosas como que habíamos violado a todas las mujeres kelpers, que ultimábamos heridos y más atrocidades.

Me decían que Menendez había sido designado gobernador debido a su crueldad en la matanzas de índios en la Patagonia!!!

Realmente estaban convencidos de que nosotros eramos los malos de un filme de quinta.

Mis intentos de explicación chocaban contra una total desfiguración de los hechos históricos y contra la actitud del poco amistoso "corporal" que golpeando con su mano su MAG me decía que con ella se había cargado muchos "argies".

La cosa había tomado un color oscuro y preferí no decirle que yo como apuntador de MAG había "gozado", contra mis princípios religiosos, cuando mataba a sus compatriotas.

Ya cansado de escuchar tantas pavadas me retiré con la impotencia del prisionero, sin que me hubieran escuchado y con ganas de encontrarme en otras circunstancias con aquel cabo.

Refexión

Pero mientras me retorcía de bronca tirado en el suelo de mi "camarote-celda" reflexioné sobre otras de las cosas que me habían dicho.

Antes de partir de Inglaterra habían ellos presenciado como la gente extraía de los supermercados los productos enlatados que procedian de Argentina y los arrojaban indignados a las calles y allí quedaban hasta que el basurero recogía las montañas de latas.

Cómo se hablaba de "darnos una lección" bombardeando Buenos Aires, etc.

Comparaba en mi pensamiento esa deteterminación, inclusive ese vil y mentiroso lavaje de cerebro que le habían hecho a los combatientes para que lucharan en defensa de la "autodeterminación de los pueblos" y de la "democracia", con nuestra actitud, que sin necesidad de engañar a los hombres de armas, dada la JUSTICIA y la nobleza de nuestra causa, sin embargo era menos ofensiva.

En este sentido, la radio y las revistas que llegaban adoptaban una actitud similar.

Hablaban siempre de negociaciones, de paz, de fútbol, de lo que pensaban los laboristas en Inglaterra, etc.

Ahora han pasado los años y con indignación contemplo los negocios en su mayoría con nombres en inglés, las series yanquis en la televisión, las tribulaciones de Lady Di en las revistas, la desmalvinización, etc.

Los héroes que murieron y la verdadera Patria no merecen un pueblo olvidadizo, porque

"los que olvidan sus tradiciones pierden la conciencia de sus destinos y los que se apoyan sobre sus tumbas gloriosas son los que mejor preparan el porvenir."

Marcelo Llambías Pravas
Subteniente RI 4

jueves, 22 de julio de 2010

AHORA ATACAN A LA IGLESIA

Quienes desde hace tiempo observamos y denunciamos con profunda preocupación el desarrollo de los acontecimientos nacionales, advertimos como el disociador matrimonio gobernante va profundizando su ataque a las Instituciones de la Nación, con el propósito de quedarse en el Gobierno y así no poder ser juzgados por la inmensa cantidad de delitos de ellos y sus testaferros que les han permitido enriquecerse a niveles impresionantes, el 930% en 7 años según sus propias declaraciones.

Dentro de esta política de desunión nacional, primero fueron las fuerzas armadas (hoy desmanteladas), luego fue el campo, los periodistas y el grupo Clarín, los políticos (destituyentes), ahora la Iglesia.

¿Quiénes siguen?

La penetración de los 5 carteles más poderosos del mundo, con su tráfico de drogas y personas.

El incremento de la inseguridad personal y jurídica, con miles de muertos por año y más de 2.000.000 de asaltos.

La criminalidad ha superado todos los límites.

Han desarrollado el juego (con sus consecuencias de adicciones) a punto tal que Cristóbal López tiene cerca de 10.000 máquinas tragamonedas en todo el país que le permiten ganar U$S. 1.000.000 por día.

Quienes no entiendan este proceso, que he denunciado en forma reiterada ante organismos internacionales como la Comisión Inter Americana de Derechos, y como lo ha hecho Horacio Calderón, viven al margen del país y sus problemas de fondo.

Nos siguen vendiendo los “problemas” de Zulma Lobato, Florencia de la Vega y el chocolatinero. Mientras el país se hunde en el fango.

De estar entre las 10 naciones más desarrolladas del mundo ahora peleamos el puesto 159.

Les recomiendo leer esta información:


Edgardo Civit Evans

lunes, 5 de julio de 2010

EL FRACASO DE MARADONA

http://saleconfritas.blogdiario.com/img/aamm.jpg

¿Será como dice el dicho que “la vergüenza una vez perdida, se perdió para toda la vida”?

Nuevamente al kirchnerismo le fracasa una planificación política para frenar el deterioro de sus posibilidades electorales.

Hasta la derrota de la selección, todo el esfuerzo estaba colocado en la utilización del triunfo o al menos de un buen papel para explotar la emoción popular.

Ante la derrota:

¿Qué inventarán ahora...?

El fracaso de Diego Maradona, cuya incompetencia llevó a la Selección Argentina a una estrepitosa derrota -más intensa aún por la expectativa preparatoria de una eventual victoria que comenzó a instrumentarse desde hace unos días-, clausuró una insólita maniobra del oficialismo detalladamente pensada para explotar el triunfo o al menos una aceptable performance final.

Hasta tal punto estaba organizado, que no se dudó en utilizar a los jugadores mediante una fotografía en la que quedaron obligados a respaldar la forzada propuesta de Estela de Carlotto para el Premio Nobel de la Paz.

Tan burda fue esta acción propagandística que dicha foto no fue difundida en la Argentina a la espera del momento preciso.

Con razón, se consideraba que despertaría lógicas susceptibilidades que se superarían cuando estallara el entusiasmo victorioso.

En un primer momento, cuando todavía reinaba un cauto y nervioso optimismo, sólo sirvió para "exportar" una primera y sutil presión que luego adquiriría mayores dimensiones si la suerte sonreía a nuestros jugadores.

La prensa adicta local estaba lista para lanzarse en una histérica campaña, con profusas historias, y biografías especialmente seleccionadas para su distractivo transporte al público interno y externo.

Otro aspecto de la pensada utilización de Maradona por la imaginería de la izquierda y de nuestro oficialismo fue resucitar varias fotografías montadas de tal manera que se viera el tatuaje de la figura de Ernesto Guevara de la Serna -el Che- ubicada en el brazo derecho del todavía director técnico.

Simultáneamente, los asesores presidenciales organizaron una serie fotográfica con la falsa abuela, quien aparecía amorosamente abrazada con el futbolista.

Así, ideología, política práctica y aspiraciones electorales se unieron y coordinaron con una finalidad promocional que permitiría captar voluntades populares.

El tema no concluye con el cuatro a cero.

Si las cosas hubieran transitado por un camino mejor, Néstor Carlos Kirchner había pensado un show con varias alternativas que, una vez desechada la propuesta de viajar a Sudáfrica para participar de la ceremonia de entrega de la copa, iban desde una guardia militar y policial a lo largo de la ruta de Ezeiza a la Casa Rosada, hasta una organizada concentración popular en la Plaza de Mayo con la presencia de las "madres y las abuelas", discursos de Cristina, de Néstor Carlos y del Diego desde el célebre balcón, en coincidencia con anuncios de una candidatura de éste último en las listas del Frente para la Victoria, candidatura ubicada según fueran los resultados del campeonato mundial de fútbol.

Pero el tema ofrecía algunas dificultades, pues no eran pocos los jugadores que no querían ser utilizados políticamente pese a las recomendaciones del burrito Verón, que se había convertido en una suerte de promotor y vocero de las elucubraciones políticas previstas por el oficialismo argentino.

De esta manera, el ingenio kirchnerista también logró generar fricciones y molestias entre nuestros jugadores.

De todos modos, estos preparativos, que ahora irán a parar al canasto de la basura, fueron motivo de intensos análisis en la cúpula del gobierno y hasta de enfrentamientos y discusiones internas sobre las propuestas a seguir.

Los más sensatos -obviamente una minoría- consideraban que la candidatura de Maradona sería una exageración que produciría un resultado inverso al buscado, sobre todo si el futbolista se entusiasmaba en demasía por su nuevo papel y hacía declaraciones descontroladas, con inevitables consecuencias negativas, bromas pesadas de una oposición lista a reírse de las barbaridades que podría cometer el amigo de Fidel Castro y papelones irreversibles si volvía a su vieja afición por las drogas.

Pese a todo y como es habitual, la obsesión del consorte primó sobre los prudentes y todo estaba organizado para llevar adelante un proyecto que daría mucho que hablar y motivos para la chanza pero que, a la larga, alimentaría el contenido incontrolable y progresivo de la decadencia argentina, con todas sus tristezas y el hartazgo que produce.


Carlos Manuel Acuña